Cambios en en metabolismo a partir de los cuarenta y cinco años
A partir de los 45 años, muchos pacientes llegan a consulta con la misma sensación: «como igual que siempre y ya no me funciona».
A partir de los 45 años, muchos pacientes llegan a consulta con la misma sensación: «como igual que siempre y ya no me funciona».
Septiembre suele llegar acompañado de buenos propósitos: perder el peso ganado durante el verano, volver a hacer ejercicio, comer mejor o recuperar la energía.
Durante mucho tiempo hemos utilizado la báscula como principal referencia para valorar la evolución de un tratamiento para adelgazar.
Septiembre suele venir acompañado de buenos propósitos. Volvemos al trabajo, recuperamos horarios y pensamos que también deberíamos volver a cuidarnos.
Los medicamentos para tratar la obesidad han cambiado por completo la conversación sobre la pérdida de peso.
Durante mucho tiempo, la obesidad se ha explicado desde un planteamiento quizá simple: una persona gana peso porque come demasiado, se mueve poco o no tiene suficiente fuerza de voluntad.
El verano cambia nuestros horarios, nuestra alimentación y también nuestra forma de movernos.
El entrenamiento de fuerza es una de las herramientas más eficaces para mejorar la salud muscular, proteger las articulaciones, aumentar el gasto energético y conservar autonomía con el paso de los años.
Con la llegada del buen tiempo, muchas personas recuperan las ganas de moverse. Apetece caminar más, salir en bicicleta, correr, jugar al pádel, hacer senderismo o simplemente entrenar fuera del gimnasio.
A partir de los cuarenta años, muchas personas empiezan a notar cambios que no siempre relacionan con la alimentación.