Obesidad y cáncer: una relación que no podemos ignorar
El cáncer se ha convertido en la primera causa de muerte a nivel mundial.
El cáncer se ha convertido en la primera causa de muerte a nivel mundial.
La pérdida de peso se ha convertido en una prioridad sanitaria y social. Frente a esta demanda, los tratamientos farmacológicos basados en semaglutida o tirzepatida se han popularizado por su eficacia inicial.
En los últimos años, nombres como Ozempic, Wegovy, Mounjaro o Zepbound han ocupado titulares en medios de comunicación, redes sociales y consultas médicas.
Septiembre es el mes de los nuevos comienzos. Tras las vacaciones, la mayoría vuelve al trabajo y se plantea metas renovadas: perder peso, ganar fuerza, practicar deporte o llevar una vida más equilibrada.
En los últimos años los medicamentos para perder peso han ocupado titulares y han ganado popularidad entre quienes buscan una solución rápida para adelgazar.
Viejos hábitos. Escaso movimiento. Exceso de calorías. Nuestra sociedad ha invertido el equilibrio natural entre actividad y alimentación: bajamos el ritmo físico, pero no reducimos lo que comemos.
El índice IMC ha sido durante mucho tiempo una referencia a la hora de determinar el grado de sobrepeso. Sin embargo, las investigaciones en torno a la obesidad cuestionan su validez por diferentes motivos.
¿Qué debe tratarse antes? ¿La obesidad o las patologías asociadas a ella?
Hay un grupo de pacientes que recurren de forma regular a las curas de adelgazamiento. Son personas que a pesar de haber descendido notablemente de peso después del tratamiento, vuelven a recuperarlo al cabo de unos meses.
Está comúnmente admitido que la práctica de ejercicio físico regular puede ayudar a la pérdida de peso porque contribuye a mejorar la eficacia del metabolismo, compensa la ingesta de calorías y puede contribuir a un mayor control de la alimentación porque introduce en una dinámica de cambio.