Comer en verano: cómo sentirse mejor cuando aprieta el calor
Cuando suben las temperaturas, muchas personas notan que las comidas pesadas les sientan peor.
Cuando suben las temperaturas, muchas personas notan que las comidas pesadas les sientan peor.
Con la llegada del buen tiempo, muchas personas recuperan las ganas de moverse. Apetece caminar más, salir en bicicleta, correr, jugar al pádel, hacer senderismo o simplemente entrenar fuera del gimnasio.
A partir de los cuarenta años, muchas personas empiezan a notar cambios que no siempre relacionan con la alimentación.
Cada año, cuando se acerca el verano, muchas personas deciden que ha llegado el momento de cuidarse, perder peso o mejorar su forma física.
En los últimos años, uno de los conceptos que más relevancia ha adquirido en el ámbito de la salud es el de inflamación de bajo grado, también conocida como inflamación silenciosa.
Durante décadas, cuando se hablaba de salud ósea, la recomendación más habitual era sencilla: caminar, tomar calcio y mantener una vida activa.
A partir de los 40–45 años, muchas personas comienzan a notar cambios sutiles pero persistentes: mayor acumulación de grasa abdominal, dificultad para perder peso pese a entrenar, somnolencia después de las comidas o sensación de fatiga inexplicable.
Durante años, el entrenamiento de fuerza ha estado asociado casi exclusivamente al aumento de masa muscular y al incremento de peso corporal. Sin embargo, esta visión es incompleta. Existe una cualidad física clave, especialmente relevante a partir de la mediana edad, que puede entrenarse de forma específica sin provocar hipertrofia: la potencia muscular. La potencia … Read more
Durante décadas se ha asumido que la pérdida de fuerza, la disminución de la masa muscular y la sensación de fatiga progresiva forman parte inevitable del envejecimiento.
Hablar de cura de adelgazamiento implica ir más allá de la simple pérdida de kilos.