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Nuevas evidencias del papel del ejercicio para frenar el envejecimiento

Aunque cada vez vamos sabiendo más en torno al envejecimiento y a sus desencadenantes, aún existen muchos aspectos que desconocemos. Teniendo en cuenta que cada vez hay más personas mayores de sesenta años en los países occidentales, se está incrementando la investigación para descubrir qué factores influyen positiva o negativamente a la hora de envejecer.

Desde hace bastantes años se apunta a que la práctica regular del ejercicio ayuda a frenar el envejecimiento y, sobre todo, a que el estado físico sea aceptable durante esa etapa de la vida. Y más allá de las intuiciones o la mera observación, necesitamos estudios que confirmen la hipótesis.

Esto es lo que ha hecho un grupo de investigación de una universidad norteamericana. Ha analizado la relación entre el deporte y la tonificación de la musculatura de los muslos, una de las partes del cuerpo más relevantes para mantener la autonomía funcional y la movilidad.

Los expertos han realizado un experimento con varios grupos de personas, deportistas jóvenes, deportistas mayores de sesenta años y mayores sedentarios. Han estudiado la composición de su masa muscular y el grado de inflamación en el sistema circulatorio que se produce con la práctica del ejercicio.

Después de someterles a diversas pruebas, han comprobado que las personas mayores de sesenta años que realizan regularmente deporte tienen una respuesta mucho más eficaz a la inflamación que los sedentarios, y de un modo análogo que los deportistas jóvenes. La persistencia de la inflamación después de una actividad física es signo de mayor oxidación y, por tanto, más envejecimiento y deterioro muscular.

Por tanto, quienes son sedentarios contribuyen en mayor medida a la pérdida de masa muscular, de fuerza y flexibilidad, necesarias para el mantenimiento de un estado físico autónomo.

Según los investigadores, si han transcurrido muchos años, es difícil que se pueda recuperar el tono muscular, pero si se ha realizado ejercicio durante toda la vida, en el caso de los muslos se conservan las propiedades en gran medida. No en el nivel de un deportista joven, pero sí con un tono muscular suficientemente consistente como para asegurar la fuerza de esa parte del cuerpo.

«A nivel celular, los músculos de las personas mayores se asemejan a las de quien tiene 25 años, y gestionan los efectos negativos de la inflamación mucho mejor que los músculos de los individuos sedentarios».

El estudio también constata que aunque no se haya hecho ejercicio en la vida, iniciar la actividad física en la vejez también comportará efectos positivos. No se recuperará el tono muscular de un deportista habitual, pero mejorará la respuesta frente a la inflamación y, en consecuencia, se frenará la pérdida del músculo en alguna medida.

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