Septiembre, un buen momento para recuperar tu salud

Septiembre suele llegar acompañado de buenos propósitos: perder el peso ganado durante el verano, volver a hacer ejercicio, comer mejor o recuperar la energía.

El problema no suele estar en la intención, sino en la estrategia.

Después de las vacaciones es fácil caer en dietas demasiado restrictivas o comenzar a entrenar con una intensidad para la que todavía no estamos preparados. Estos planteamientos pueden funcionar durante unos días, pero también generan hambre, cansancio, molestias y, con frecuencia, abandono.

Mi recomendación es comenzar de una manera diferente, sin prisas y con un plan adaptado a tu situación.

Como explicaba recientemente en el artículo Adelántate a los buenos propósitos de septiembre, puede ser más útil pensar en cómo queremos encontrarnos en diciembre que obsesionarnos con lo que marque la báscula dentro de dos semanas.

Trabajar sobre dos pilares

Para ganar salud y ponerse en forma, conviene trabajar sobre varios pilares.

El primero es recuperar una alimentación ordenada. Volver a horarios razonables, reducir el consumo de alcohol, refrescos, dulces y alimentos ultraprocesados, y dar más protagonismo a verduras, frutas, legumbres y fuentes adecuadas de proteína.

Cuando existe sobrepeso u obesidad, la alimentación debe personalizarse. Se trata de comer menos, pero sobre todo de reducir grasa corporal mientras protegemos la masa muscular. Este aspecto es especialmente importante a partir de los 40 o 50 años, como explico en Proteger el músculo durante la cura de adelgazamiento.

El segundo pilar es el movimiento. Caminar, montar en bicicleta, nadar o realizar otra actividad cardiovascular mejora la salud y ayuda a recuperar la capacidad física. Pero, con el paso de los años, también necesitamos entrenar la fuerza.

El músculo participa en el control de la glucosa, protege huesos y articulaciones y nos ayuda a conservar movilidad, equilibrio y autonomía. Dos sesiones semanales bien planteadas pueden constituir una excelente base, siempre que la carga, la técnica y la progresión estén adaptadas a cada persona. En este artículo puedes consultar dónde está el límite saludable en el entrenamiento de fuerza.

También debemos prestar atención al descanso. Dormir mal aumenta el apetito, dificulta la regulación metabólica y empeora la recuperación. Por eso considero el sueño una verdadera herramienta dentro del tratamiento del sobrepeso.

Finalmente, conviene conocer el punto de partida. El peso por sí solo ofrece poca información. La composición corporal, el perímetro abdominal, la fuerza, la movilidad, los antecedentes médicos y determinados indicadores metabólicos nos permiten tomar decisiones mucho más útiles.

En la clínica trabajamos precisamente desde esta visión global:

– En el Área de dietética y nutrición abordamos especialmente el sobrepeso y la obesidad mediante una valoración médica y una estrategia nutricional individualizada.

– En el Área de entrenamiento personal diseñamos programas adaptados a la edad, la condición física, las posibles molestias y los objetivos de cada persona. Disponemos de una sala en la propia clínica con el equipamiento necesario para entrenar con supervisión y seguridad.

En muchas ocasiones, alimentación y entrenamiento deben avanzar juntos. No necesitas estar en forma para empezar a entrenar ni haber perdido peso antes de pedir ayuda. El plan debe comenzar en el punto en el que te encuentras hoy.

Si este septiembre quieres mejorar tu salud con un programa serio, progresivo y adaptado a ti, puedes pedir una cita en la clínica. Valoraremos tu situación y decidiremos qué tipo de acompañamiento necesitas.

No busques transformar tu cuerpo en unas semanas. Empieza a construir la salud, la fuerza y la autonomía que quieres conservar durante muchos años.

Un fuerte abrazo,
Dr. Pedro Voltas Jurado

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