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¿Quieres estar más sano en invierno? No dejes de hacer ejercicio

correr en invierno ayuda a sistema inmunitario pedro voltas

El buen tiempo siempre parece animarnos más a hacer deporte, sobre todo al aire libre. De hecho, es la época en la que muchos sedentarios profesionales rompen con su rutina y salen al monte, cogen la bicicleta, nadan… Y en cuanto llega el mal tiempo, vuelven a sus malos hábitos.

Como alternativa, mucha gente sigue practicando deporte en interiores, gracias a la amplísima oferta de actividades a las que cualquiera puede acceder. Sin embargo, esos espacios no suelen ser del agrado de los reacios a la actividad física. Se repliegan a sus sillones y esperan a que escampe de nuevo antes de volver a ejercitarse un poco.

Su conducta es un error, por muchos motivos que vamos desgranando habitualmente en este blog. Hoy vamos a dar un motivo más: si realizas deporte en invierno, puede que mejores tu sistema inmunitario y no caigas tan fácilmente en las garras de los catarros, las gripes y otras afecciones típicas de los meses más fríos del año.

Siempre te queda la opción de hacerte seguidor de fiel de la abundante oferta de fármacos que en invierno inundan la televisión, pero si prefieres métodos más naturales, te animamos que desarrolles una actividad física, por moderada que sea.

Diversos estudios apuntan que el deporte es beneficioso para el sistema inmunitario porque introduce situaciones de estrés positivo que inducen al cuerpo a responder de forma más rápida a los agentes externos. Un cuerpo entrenado está más preparado para hacer frente a las amenazas del entorno, ya que la propia actividad física causa desgastes que obligan al cuerpo a tratar de repararlos.

Pero por otro lado, el estar en forma ayuda a controlar la respuesta inmunitaria. Pensemos que una de las reacciones del cuerpo a la entrada de gérmenes, bacterias o virus es la inflamación. El problema está en que la inflamación se descontrole porque el organismo no mida correctamente la respuesta ante el ataque.

Este descontrol ocurre en mayor medida cuando los individuos acumulan un exceso de células adiposas. Por tanto, si una persona padece sobrepeso u obesidad, su respuesta inflamatoria puede ser más fácilmente desproporcionada que una persona sin exceso de peso. Cuando haces ejercicio y mantienes a raya el porcentaje de grasa, indirectamente estás causando un beneficio a tu sistema inmunitario.

Pero además, una investigación reciente realizada en laboratorio apunta a que la actividad física regular incrementa la fortaleza de la inmunidad. Se sometió a experimento a dos grupos de ratones. A unos se les obligó a llevar una vida sedentaria, mientras otros siguieron un plan de actividad física semanal.

Más tarde, a la mitad de cada grupo se les inoculó una bacteria para comprobar la capacidad de reacción de su sistema inmunitario. Los expertos pudieron comprobar que los ratones atletas mostraron en general una mayor resistencia a la enfermedad. Les costó más desarrollarla y su nivel de afección fue menor.

Los autores del estudio señalan que si bien no podemos trasladar por completo el hallazgo al ser humano, sí parece existir un cierto paralelismo, por lo que cabe pensar que si hacemos ejercicio en invierno, es probable que seamos más resistentes a los catarros y a las gripes. Cada vez hay menos excusas, y el frío no puede ser una de ellas.

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