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Ejercicio anaeróbico durante la vejez

 

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El aumento de la esperanza de vida ha supuesto la aparición de patologías que en otros tiempos no eran tan comunes, seguramente porque las personas no tenían tiempo de desarrollarlas. Entre ellas están las que afectan a la actividad del cerebro, uno de los órganos que más influye en la calidad de vida durante la vejez.

La aparición de diversas enfermedades relacionadas con la pérdida de las facultades cerebrales ha llevado a incidir en la importancia de mantener una buena salud mental, que en parte se consigue con el cultivo de las actividades intelectuales y en parte con el ejercicio físico.

En diversos estudios va quedando demostrado que caminar, correr u otras actividades de naturaleza aeróbica ayudan a conservar no solo la agilidad sin también el equilibrio mental.

Sin embargo, no hay por ahora tantas evidencias de que otro tipo de actividades físicas, como la musculación, puedan ser también positivas, más allá de la hipótesis de que el deporte en general resulta beneficioso. Hace unas semanas se ha publicado un trabajo que precisamente incide en este asunto.

Los responsables del Aging, Mobility, and Cognitive Neuroscience Laboratory de la Universidad de la Columbia Británica han realizado un experimento con personas ancianas para determinar si el ejercicio físico anaeróbico puede influir en el mayor o menor pérdida de sustancia blanca en el cerebro.

Los estudios sobre el cerebro apuntan a que con la edad, la densidad de la sustancia blanca se va perdiendo, lo que influye en el deterioro de las habilidades cognitivas. Por eso, es importante encontrar vías para que la degeneración sea lo más lenta posible.

Los investigadores lanzaron la siguiente hipótesis: si la actividad anaeróbica contribuye a fortalecer los músculos y lograr que mantengan su densidad, quizá puede también algún efecto en el cerebro. Eligieron un número de mujeres entre 65 y 75 años, las dividieron en grupos y les asignaron diferentes tablas de ejercicio anaeróbico, que variaban en frecuencia e intensidad.

El grupo de personas que levantaban pesas con mayor regularidad mostraban que el ritmo de degeneración de la sustancia blanca se frenaba. Con ello, la investigación ha descubierto que si se realiza una actividad física como la musculación con cierta regularidad, tiene algún efecto positivo sobre la salud del cerebro.

Y así refuerza el principio de que el deporte no tiene edad. Una vida activa en la vejez, dentro del amplio espectro de actividades, frecuencias e intensidades que conocemos, nos ayudará a disfrutar de una mayor calidad de vida.

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