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Obesidad y mortalidad

el cementerio de la obesidad

 

Cada vez se publican con más regularidad estudios científicos que apuntan a que la obesidad acorta los años de vida. Al igual que otros excesos que cometemos los humanos, el desorden alimentario que conduce al sobrepeso tiene efectos muy nocivos para nuestra salud, adelanta la llegada de enfermedades graves e induce las muertes más tempranas.

Quien siga habitualmente este blog verá que hablamos muchas veces esta cuestión, desde diferentes puntos de vista. Es mucho más relevante de lo que parece porque hay que tratar de despertarnos la conciencia para ser los verdaderos protagonistas de nuestra salud, al menos en aquellos aspectos en los que nuestro estilo de vida es la causa detonante de las enfermedades.

Por eso, no debemos desistir de traer aquí todas las evidencias posibles de que la obesidad es un mal que debemos erradicar de nuestro cuerpo y que, por fortuna, podemos eliminar mucho más fácilmente de lo que pensamos.

La obesidad mata, y no es la primera vez que lo escribo. Es la gran catalizadora de las enfermedades que componen el síndrome metabólico, influye en el desarrollo de algunos tipos de cáncer y está detrás del deterioro de huesos y articulaciones. ¿Alguien da más? Pues parece que sí.

Me hago eco de un estudio publicado en el Journal of Obesity en el que se investigan las causas de la muerte de personas obesas. Los autores han analizado el fallecimiento de 849 personas en un período de diez años, de las que un 32,5% padecían obesidad. En sí, ya es un porcentaje más elevado si consideramos las distintos tipos de personas y situaciones. La condición de obeso es el factor que identifica al mayor grupo. ¿Y de qué mueren las personas con sobrepeso estudiadas?

  • Un 31,4% de ellas murieron por distintos tipos de cáncer.
  • Un 25,9% de infecciones.
  • Un 12,8% de enfermedades del corazón.
  • Un 6,2% de embolia pulmonar.

Al entrar más en detalle, los investigadores establecen que se observa una creciente incidencia de las muertes de individuos obesos por enfermedades pulmonares y por patologías hepáticas. Estas evidencias se suman a las ya detectadas por otros trabajos en torno al desarrollo del cáncer de páncreas en las personas con sobrepeso.

Desde el punto de vista de los profesionales, los autores invitan a que la comunidad médica adopte terapias preventivas para frenar la mayor influencia de estas enfermedades, terapias en las que cada vez se muestra más necesaria la colaboración activa de los pacientes.

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