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La práctica deportiva ayuda a evitar los hábitos de riesgo para la salud

Salud y conductas de riesgo

No es nuevo afirma que la práctica deportiva habitual ayuda a mantener una vida saludable. Los ciudadanos reciben este mensaje desde todos los frentes, y más desde que observamos que a pesar de los esfuerzos, cada vez hay más personas  inmersas en la vida sedentaria y el sobrepeso. 

Sí es cierto que en esta época más reciente asistimos a una mayor reivindicación de la vida sana, pero por el momento,  las estadísticas son catastróficas para amplios segmentos de la población occidental. La obesidad no deja de crecer, y cada vez a partir de edades más tempranas. Por eso, hay que seguir insistiendo y proporcionando argumentos sólidos para convencer a todo el mundo de que debe apostar por la actividad física y la dieta equilibrada.

Y en ello estamos. Hoy quiero comentar un trabajo de unos colegas portugueses que han analizado la relación que existe entre el deporte y los hábitos de riesgo para la salud. Aquí nos referimos a costumbres como fumar o beber habitualmente, tomar pocas verduras y frutas, ser sedentario o tener sobrepeso. Todas ellas influyen notablemente en que durante la segunda mitad de la vida podamos padecer enfermedades crónicas.

Los investigadores han analizado a varios cientos de personas, entre las que se encontraban antiguos deportistas de élite, antiguos deportistas aficionados pero de cierto nivel, e individuos que no habían hecho ejercicio de forma habitual. Todos los participantes debían ser mayores de 30 años.

Se les pasó un cuestionario sobre sus hábitos de vida y, en particular, sobre su relación con las costumbres de riesgo citadas. Tras procesar los resultados, se llegó a la clara conclusión de que una gran mayoría de quienes habían practicado deporte de forma intensa en su juventud, habían conseguido mantenerse al margen del tabaco, el alcohol, la alimentación insana y el sedentario. Seguían llevando una vida saludable durante la madurez y no presentaban enfermedades crónicas.

En menor medida, pero también en la misma línea, los deportistas aficionados habían logrado asimismo dejar de lado las conductas de riesgo, aunque de manera más desigual. Sin embargo, un amplio porcentaje de los entrevistados sedentarios incurría de forma regular en los hábitos poco saludables.

El estudio refuerza la idea de que es importante poseer una visión integral de la salud desde la niñez y, sobre todo, que hay que conservarla en la vida adulta para evitar que la asunción de compromisos y responsabilidades nos aparte del necesario equilibrio. Seguro que conocéis a muchas personas que en su juventud eran grandes deportistas y que ahora solo son aficionados de sillón. Tenemos que convencerles para que se levanten de nuevo

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