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Las mujeres controlan mejor su ritmo de carrera que los hombres

Las mujeres dosifican mejor su ritmo en la carrera

En la medida en que la práctica deportiva se extiende por igual entre hombres y mujeres, tenemos la posibilidad de conocer más sobre las diferencias entre uno y otro sexo en la actividad física, al margen de estereotipos.

Además, cada vez aumenta el número de disciplinas que son practicadas por igual por los dos sexos. Es el caso de la carrera continuada, que en los últimos años ha experimentado un notable auge, tanto para el entrenamiento regular como para competir en distintas pruebas, en especial de larga distancia.

Resulta sorprendente y aleccionador comprobar la gran cantidad de maratones y carreras de media y larga distancia para aficionados en las que puede participar cualquiera. La proliferación de competiciones es también un estupendo espacio para el estudio y la experimentación. Gracias a la ayuda de la electrónica y los nuevos dispositivos, se puede controlar fácilmente a miles de personas. Y como se recogen todo tipo de datos, los especialistas en medicina deportiva cuenta con fácil acceso a material para sus estudios.

Precisamente, esto es lo que han hecho un grupo de investigadores de la Universidad de Marquette en Estados Unidos, que han analizado las diferencias entre hombres y mujeres a la hora de afrontar carreras de larga distancia, en concreto maratones.

Han recopilado datos de 14 maratones, en los que han controlado la participación de más de 90.000 personas, de las que el 58 por ciento eran varones y el 42 % mujeres. Estaban interesados en conocer las diferencias de uno y otro sexo en el mantenimiento del ritmo de carrera, uno de los aspectos más importantes a la hora de culminar con éxito una maratón.

Como principio general, se aconseja mantener el ritmo regular a lo largo de la carrera, de modo que las dos partes de la competición se completen en el mismo tiempo. Sin embargo, de acuerdo con el estudio, una parte importante de los hombres no respeta este principio. Empiezan la maratón con un ritmo más fuerte, que se va debilitando según pasan los kilómetros y desciende su ritmo en una media del 16 por ciento durante la segunda mitad del trayecto. Casi el 14 por ciento de los varones llega incluso a descensos del 30 por ciento.

Por su parte, el descenso del rimo solo es ligeramente superior al 10 por ciento en las mujeres. Y apenas el 5 % de ellas incurre en diferencias superiores al 25 por ciento.

Más allá de la pérdida del ritmo, se considera que este planteamiento de carrera puede ser peligroso en la parte final, puesto que aumenta el riesgo de colapsos, desmayos o, simplemente, sufrir mucho más para terminar la maratón y provocar que al organismo le cueste recuperarse en los días posteriores. Y en todo caso, llevar un ritmo muy irregular indica que uno sobreestima sus capacidades, algo que en el deporte no es en absoluto recomendable.

¿Qué razones dan los investigadores para explicar esta diferencia entre hombres y mujeres?

Los expertos apuntan a dos motivos: uno de orden fisiológico y otro psicológico. Sobre el primero, indican que como los hombres consumen con más rapidez las reservas de carbohidratos necesarias para hacer ejercicio, recurren antes a la grasa como fuente de energía. La grasa, menos eficaz, puede influir en la bajada del ritmo. Por el contrario, las mujeres utilizan más la grasa desde el primer momento, lo que les permite mantener un tempo más regular.

En cuanto a la psicología, es probable que influya el hecho de que el varón quiere ser siempre más audaz y está dispuesto a asumir el reto de un ritmo más fuerte. Empieza con más intensidad y cree que podrá conservarla durante todo el recorrido. En muchos casos, la naturaleza vuelve a poner las cosas en su sitio.

Las mujeres, con una estrategia más conservadora, consiguen cumplir con más facilidad con el objetivo que se han propuesto. Ya vemos que la carrera, como la vida.

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