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A la búsqueda de la dieta perfecta

a la busqueda de la dieta perfecta pedro voltas

Hace ya mucho tiempo que el poeta T.S. Eliot se preguntaba dónde estaba el conocimiento que se había perdido en información. Y eso que no conoció Internet. Acumulamos más y más información sobre todas las cosas y tenemos la impresión de que en vez de darnos la respuesta, nos crea más dudas.

Si vamos a nuestro terreno, el de la dietética y la nutrición, estoy seguro de que muchos de vosotros os sentís perplejos ante la avalancha de todo tipo de dietas para perder peso, a menudo unas tan opuestas a las otras.  Los especialistas y algunos profanos audaces lanzan mil y una propuestas para adelgazar, y paradójicamente,  La obesidad avanza imparable.

Esto explica la iniciativa que han tomado algunos miembros destacados de la comunidad médica de Estados Unidos, que ha consistido en hacer un repaso académico a las diferentes “escuelas dietéticas” con el fin de hallar los aspectos negativos que contienen y, sobre todo, los elementos que comparten en cuanto al concepto de nutrición saludable y equilibrada.

Bajo el título Can We Say What Diet is Best for Health (¿Podemos decir qué dieta es mejor para la salud?), los investigadores Katz y Meller señalan que a pesar de las afirmaciones de los defensores y detractores de unas y otras dietas, “no hay estudios rigurosos y a largo plazo que comparen a las candidatas a mejor dieta”. Según ellos, a lo más que llegamos es a un debate público en el que las virtudes y los vicios de cada régimen son exagerados por cada interesado, sin que realmente se apoyen en un análisis comparativo de fondo.

Por eso, a estos expertos les parece que por ahora, a lo que más podemos aspirar es a encontrar los puntos positivos comunes que tienen estas dietas. En esa línea han orientado su propio análisis. De acuerdo con ello y expuesto de forma muy resumida, dicen que lo más acertado es un régimen basado en alimentos naturales mínimamente procesados y con una mayor proporción de vegetales que de productos de origen animal. Este principio “está claramente asociado con la promoción de la salud y la prevención de enfermedades y está presente en los distintos enfoques nutricionales”.

Con su planteamiento, los autores del artículo sugieren que no son recomendables las dietas basadas sobre todo en el consumo de alimentos de origen animal y las que excluyen por sistema un tipo de nutrientes (las que ahora llamamos disociadas). Para su estudio, han analizado las siguientes propuestas nutricionales:

  • Dieta baja en carbohidratos: se centra en la restricción total del consumo de carbohidratos, incluso por debajo de las recomendaciones establecidas por la comunidad médica.
  • Dieta baja en grasas: restringe totalmente el consumo de grasas, sobre todo de origen vegetal.
  • Dieta baja en alimentos con alto índice glucémico: recomiendan evitar por completo todos los alimentos con alto índice glucémico (como los dulces) o alta carga glucémica (aunque su absorción sea más lenta). A menudo implica excluir buena parte de las frutas, por ejemplo.
  • Dieta mediterránea: una dieta basada en los hábitos alimenticios de los mediterráneos (aceite de oliva, fruta, frutos secos, vegetales y legumbres, pescados y un moderado consumo de carne).
  • Dieta equilibrada: la que sigue las recomendaciones de las autoridades mundiales en materia de nutrición. Un consumo equilibrado de alimentos animales y vegetales
  • Dieta paleolítica: recomienda la ingesta de vegetales, frutas, frutos secos y carnes magras, tal como se supone que se alimentaban los seres humanos del Paleolítico.
  • Dieta vegana: la que excluye completamente los alimentos de origen animal e incluso los huevos y los lácteos.

Como veis, el catálogo es amplio y controvertido. Ante la duda, la apuesta segura es el equilibrio y la moderación. No obstante, debemos tener en cuenta es que no es lo mismo encontrarse dentro de nuestro peso normal y con un buen estado de salud, que padecer de sobrepeso o sufrir alguna enfermedad relacionada con la alimentación. Si estás en el primer caso, seguramente te bastará con seguir el principio básico. Si por desgracia, te identificas con los otros dos y no sabes bien qué estrategia nutricional adoptar, te recomiendo que acudas a un especialista. Él te dirá cuál es el enfoque más adecuado para tu situación personal.

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