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Los beneficios de la natación

Beneficios de la natación

Al retomar la actividad física, y en especial si viene acompañada de una dieta de adelgazamiento, siempre recomiendo empezar por disciplinas que nos permitan entrar gradualmente en la práctica deportiva. Hablo de caminar, andar en bicicleta (estática o en carretera), de correr y de nadar. Ahora está muy de moda el running, pero no es una actividad aconsejable en una primera etapa para quien está muy bajo de forma o soporta un sobrepeso considerable. Puede tener efectos negativos sobre nuestro sistema cardiovascular, tendones, músculos y articulaciones.

Sin embargo, la natación, junto con andar o el ciclismo, es un deporte que nos permite comenzar con un nivel de exigencia más bajo. Hoy voy a hablaros de la natación, de las ventajas que tiene y de su idoneidad en según qué circunstancias. Quizá la condición básica es que hay que saber nadar con cierta destreza para poder sacar partido a esta disciplina desde el primer momento, aunque parezca obvio decirlo.

Al igual que otros deportes de condición aeróbica, la natación contribuye a una mejora general del estado de salud gracias a que permite una actividad a ritmo sostenible. Mejora el rendimiento del corazón y del tono muscular. Su gran ventaja es que al desarrollarse en un medio líquido, es más difícil sufrir lesiones musculares o articulares. Por el contrario, algunos especialistas señalan que tal vez no es la más adecuada para perder peso porque parece estimular el apetito y no implica un gasto calórico tan elevado como correr, por ejemplo. Se han hecho estudios en los que se relacionan actividades físicas determinadas y el mantenimiento o la pérdida de peso, y en ellos se ha constatado que los practicantes de la natación tienen a perder menos peso.

De todos modos, como sabéis, el ejercicio físico no es el principal determinante del adelgazamiento. Influye positivamente en la eficiencia del metabolismo y contribuye al balance calórico negativo, pero para perder peso de forma significativa, hay que abordar una terapia nutricional.

Más allá de esta cuestión, podemos citar otros beneficios o ventajas de hacer natación. Por ejemplo, incrementa la flexibilidad. A diferencia de muchos ejercicios en tierra en los que solo se utiliza un grupo muscular, la natación exige la puesta en movimiento de prácticamente la totalidad del cuerpo, lo que implica una mejora más armónica de todas las partes del sistema óseo y articular. En cuanto al volumen de los músculos y la fuerza, nadar también incentiva su progresión. Tal vez no actúa con la misma rapidez y progresión que otras disciplinas, pero sí en un grado más que suficiente para la mayoría de las personas que no son deportistas avanzados.

Otro aspecto interesante de la natación es que por tipo de ejercicio que implica, puede ser muy útil para reducir el estrés y relajarnos. El hecho de trabajar en el agua ya nos aisla del entorno con más facilidad que otros deportes. La mecánica del trabajo (las brazadas, el aleteo de piernas, la respiración sistemática si no queremos ahogarnos) nos inducen a un estado casi de meditación que nos “aleja” del mundo real. Algunas investigaciones apuntan a efectos positivos sobre la actividad cerebral que pueden incidir de manera positiva en nuestro equilibrio psicológico.

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