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La dieta del ayuno intermitente

Cuando tiene éxito una nueva dieta, pensamos que será difícil que su hito pueda superarse. Durante semanas, nos bombardean con la propuesta desde todos los frentes mediáticos y muchas personas se preguntan si de verdad será la definitiva.

Sin embargo, al poco tiempo comprobamos que no. Pronto aparece un nuevo sistema para adelgazar que alcanza la misma o mayor popularidad. Lo paradójico es que con tantos y tan interesantes métodos, la pandemia de obesidad no remite. Más al contrario. Y es que la contradicción está seguramente en nosotros mismos.

Lo cierto es que en todas aquellas dietas que surgen de la investigación y el consejo médico siempre se pueden encontrar aportaciones valiosas. Hemos avanzado enormemente en el conocimiento de las claves del sobrepeso y sus consecuencias sobre el organismo. Ahora se trata de que los ciudadanos nos tomemos en serio el compromiso con la salud.

Porque más que nunca, cada vez resulta más difícil ampararse en la ignorancia para justificar la falta de responsabilidad hacia el propio cuerpo. Tenemos a nuestro alcance mucha información para guiarnos sobre todo en el plano de la prevención, pues el diagnóstico y el tratamiento deben quedar en manos de los profesionales de la medicina. Pero desde una actitud responsable podemos hacer mucho por nuestro bienestar y contribuir a evitar o retrasar el desarrollo de muchas enfermedades. Y en todo ello, como sabéis, nuestra relación con la comida tiene mucho que ver.

Dicho esto, sigamos proporcionando conocimientos. En el último año ha tenido mucha repercusión en el Reino Unido una propuesta dietética lanzada por un médico, Michel Mosley, muy conocido en su país por su labor como divulgador de la medicina a través de programas de televisión de bastante éxito.  Mosley, en colaboración con una periodista especializada, Mimi Spencer, han publicado un método denominado popularmente The fasting diet o la dieta del ayuno, que presenta dos grandes objetivos: contribuir al progreso general del estado de salud y a adelgazar de manera gradual.

Este régimen surge después de haber seguido diversas investigaciones médicas sobre la relación entre la alimentación y los procesos de envejecimiento, llevadas a cabo por científicos norteamericanos y británicos. El concepto básico de la dieta es que si llevas a cabo una terapia de ayuno intermitente, es decir, ayunar algunos días y comer de forma normal en otros, logras la mejoría de diversos indicadores de salud (tensión arterial, glucosa en sangre, colesterol, triglicéridos, porcentaje de grasa corporal, etc.) y contribuyes a sanear algunos órganos del cuerpo como el hígado, el páncreas y los riñones. Además, si mantienes un ciclo prolongado de combinación entre días de ayuno y de alimentación convencional, adelgazarás gradualmente hasta situarte entre los límites aceptables de peso (IMC entre 20 y 24). Los autores hacen suya la tesis de que el organismo de los seres humanos está preparado para la escasez, o más en concreto, para combinar períodos de abundancia con etapas de falta de alimento

Se han basado en los resultados de estudios que relacionan terapias de ayuno (experimentadas en animales de laboratorio y algunos grupos humanos) con un cambio en las condiciones de vida: aumento de la longevidad, mejora de la actividad física y cerebral, recuperación de órganos, beneficios psicológicos, entre otros aspectos positivos. A partir de estos hallazgos (que muchos de ellos no se encuentran todavía en una fase concluyente) han elaborado una propuesta de dieta que incluye un ayuno suave como parte de la terapia.

El método que han elaborado parte de la premisa de que no podemos hacer una ayuno absoluto o un ayuno prolongado salvo que estemos bajo supervisión médica permanente. Por otro lado, aquellas personas que sufran determinadas enfermedades como diabetes, disfunciones renales o insuficiencia cardíaca no pueden practicarlo en ningún caso. Sin embargo, los autores sostienen que es posible realizar un ayuno intermitente. Durante los días de ayuno tomas una cantidad moderada de calorías (600 calorías) dentro de una serie de alimentos recomendados, de la que obviamente se excluyen las grasas saturadas, los carbohidratos de acción rápida y el exceso de proteínas, como en todas las curas de adelgazamiento. Y en los demás días, comes con normalidad, aunque si quieres adelgazar tendrás que suprimir o reducir lo que sabes que engorda. Lo que proponen es que a lo largo de una semana, se hagan dos días de ayuno y cinco días de ingesta normal.

Al igual que otras dietas de gran éxito, la receta de Mosley y Spencer también presenta aspectos controvertidos. Voy a comentar algunos que surgen tras una primera lectura del libro. En el vídeo que figura al comienzo de la entrada también se comentan:

  • La obra no ahonda en qué consecuencias puede tener el ciclo de ayuno para el metabolismo. Obligamos a que nuestro cuerpo cambie constantemente de ritmo en el proceso de asimilación de los alimentos, lo que podría repercutir en una menor eficacia de la actividad metabólica.
  • Presenta un alto riesgo de ser malinterpretado por muchos lectores. Así como las pautas alimenticias de los días de ayuno están claras, no establece criterios uniformes para el resto de los días de la semana. Todos sabemos que si queremos adelgazar, tenemos que prescindir claramente de algunos alimentos. Al decir que uno puede comer lo que quiera con el único criterio de la prudencia, se invita a caer en el exceso con facilidad. ¿Cuál es la medida de la prudencia para una persona que tiene mucho sobrepeso?
  • Como cura de adelgazamiento, propone un proceso muy largo, que puede ser demasiado difícil de mantener para los individuos con obesidad. Los nutricionistas sabemos que un período de esfuerzo intenso, corto y con resultados palpables es un paso necesario para lograr la reeducación nutricional de quienes padecen un sobrepeso severo.
  • Otro riesgo de malinterpretación puede venir de que los lectores piensen que la aplicación del método del ayuno intermitente puede llegar incluso a curar determinadas patologías graves. Aunque hay un evidente esfuerzo de apoyarse en evidencias, el hecho de popularizar y hacer comprensibles los hallazgos científicos siempre es peligroso. Aquí hablamos de investigaciones a las que aún queda mucho camino por recorrer antes de llegar a ser generalmente admitidas por la comunidad médica. En medicina es tan malo no informar como crear falsas expectativas.

Como conclusión general, hay que decir que si bien la obra muestra una perspectiva interesante sobre la nutrición y el esfuerzo por mantener un buen estado de salud, contiene aspectos y recomendaciones que no pueden llevarse a cabo sin la adecuada supervisión médica. En el caso de las personas obesas, está claro que no pueden lanzarse a aventuras dietéticas sin control profesional.

Os deseo una feliz entrada en el 2014.

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