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Sedentarismo: mucho sillón puede matar

sillón sedentario

En la terapia que aplico para trabajar contra la obesidad siempre he insistido a mis pacientes que la reeducación en sus hábitos alimenticios tiene que estar acompañada de un cambio en su actividad física. El estilo de vida que llevamos está reduciendo a mínimos el ejercicio que realizamos día a día. Y no me refiero al deporte, sino al simple hecho de mover los músculos y las articulaciones de nuestro cuerpo para cualquier acto cotidiano.

La vida sedentaria se ha convertido en un patrón para todos nosotros. Pasamos más tiempo sentados y tumbados que en cualquier postura activa. Esta realidad, a la que en parte hemos llegado por los condicionantes tecnológicos y económicos, influye en gran medida en muchas patologías, entre las que destacan el sobrepeso y la obesidad (que a su vez son aceleradoras de muchas otras enfermedades, como sabéis). A los especialistas nos preocupa en particular la fuerza de esta mala práctica entre los menores, que al margen del deporte reglado, apenas invierten tiempo en actividades físicas y al aire libre.

Creo que conviene recordar las ventajas de llevar una vida activa y los inconvenientes de pasarse el día en el sillón.

LAS VENTAJAS DE LA VIDA ACTIVA

  • Disminuye el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.
  • Previene o al menos retrasa la aparición de la hipertensión.
  • Mejora los niveles de lípidos (grasas) en la sangre, como los triglicéridos y el colesterol ‘malo’ (LDL).
  • Reduce la posibilidad de sufrir diabetes de tipo 2
  • Disminuye el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer como el de colon o el de mama.
  • Ayuda notablemente a controlar el peso corporal, tanto por una mejora del balance energético como la aceleración del metabolismo.
  • Contribuye a mantener el equilibrio psicológico.

LOS INCONVENIENTES DEL SEDENTARISMO

  • Se deteriora notablemente la estructura ósea y la fortaleza muscular.
  • Se incrementa el riesgo de sufrir enfermedades muy graves, como el síndrome metabólico.
  • Ayuda a debilitar nuestro sistema inmunitario, con lo que nos hacemos más proclives a padecer enfermedades.
  • Participa activamente en la evolución hacia el sobrepeso y la obesidad, gracias al desequilibrio energético.
  • Puede influir en el desequilibrio psíquico de las personas.

En reciente documento de trabajo firmado por más de treinta especialistas españoles en endocrinología, investigación médica, nutrición y medicina familiar, Obesidad y sedentarismo en el siglo XXI: ¿Qué se puede y ser debe hacer?, se reconoce con mucha preocupación que la falta de actividad física regular está acelerando la pandemia de obesidad en el mundo. No está de más recordar los datos básicos para que nos lo tomemos en serio:

1.200 millones de personas en el mundo con sobrepeso y obesidad (por desgracia, el mismo número de personas sufre de malnutrición y hambre).

El 53,7 % de los individuos mayores de 18 años padece un exceso de peso y el 17% es obeso (en 25 años se ha aumentado 10 puntos el porcentaje).

El 41% de la población es absolutamente sedentaria.

¿A qué esperas para echar a correr?

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  1. Un poco de ejercicio, mucho beneficio | Doctor Pedro Voltas Jurado

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