Saltar al contenido.

¿Dieta hipocalórica o dieta disociada? (y II)

dieta hipocalorica o disociada

En la entrada anterior comenzamos a hablar sobre las dos grandes corrientes que conviven  en la medicina a la hora de diseñar dietas de adelgazamiento, la que incide en el balance energético y la que da más importancia a las combinaciones de alimentos. Ambas presentan propuestas válidas que pueden aplicarse a un régimen, pero hay que tener en cuenta otros aspectos.

En concreto, tenemos que considerar dos factores adicionales. El primero es la situación del cada organismo. A la hora de abordar el adelgazamiento, todos los individuos presentamos diferentes condiciones. Influye la edad, la salud de los órganos del cuerpo, el tipo de vida que llevamos, la herencia genética y nuestro estado físico y psíquico. Por tanto, en la confección de la dieta hemos de contar con las condiciones de partida del paciente. Por ejemplo, no podemos prescribir un régimen muy estricto a una persona con un alto grado de obesidad que ha fracasado de forma recurrente en todas las dietas que ha llevado a cabo. Las posibilidades de abandono serán muy elevadas. O, en otro ejemplo, no parece muy adecuado preparar un plan de adelgazamiento basado en un solo grupo de alimentos en individuos que presentan carencias de determinados nutrientes o que sufren de disfunciones en algún órgano clave del aparato digestivo. En cualquier caso, se trata de situaciones que debe analizar un especialista.

Esto enlaza con el segundo factor, el de la profesionalidad. Me parece muy positivo que con los planes de prevención y formación de los ciudadanos sobre principios saludables se consiga que todos nosotros conozcamos las estrategias básicas para cuidarnos y sepamos las claves de aquellas enfermedades que podemos evitar en cierta medida. Pero cuando nos hayamos ante un problema serio de salud que ha superado la capacidad de gestión del profano en la materia, tenemos que ponernos en manos del médico. Resulta paradójico que así como para muchas enfermedades no tenemos ninguna duda en consultar a los especialistas, en cuestiones relacionadas con la nutrición y la endocrinología pensemos que somos autosuficientes. En este punto me parece importante distinguir el simple hecho de “adelgazar dos o tres kilos” para una persona sana y que se encuentra dentro de los límites normales de peso, de aquellos individuos que padecen sobrepeso u obesidad de manera sostenida. Si te encuentras dentro de este último grupo y quieres adelgazar, acude al médico.

Será el especialista quien decida cuál es la estrategia dietética más adecuada para ti y quien de acuerdo con los conocimientos científicos opte por el enfoque que considere más adecuado y eficaz. Desde mi punto de vista, no hay una fórmula universal. Sí es claro que en la fase de cura de adelgazamiento hay que aplicar ciertas restricciones, tanto en las cantidades que se ingieren como en alimentos de los que hay que prescindir. Pero nunca hay que perder de vista que el ser humano es omnívoro, por lo que necesita una amplia variedad de nutrientes para mantener en buen estado todas sus funciones vitales. No podemos cambiar de un plumazo milenios de evolución humana.

A %d blogueros les gusta esto: