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Ejercicio para perder peso

dualidad dieta-ejercicioCuando tu cuerpo está enfermo de obesidad o sobrepeso, necesitas reconstruir tu organismo sobre dos pilares que deberían sostenerte el resto de tu vida: una dieta equilibrada y la práctica habitual del ejercicio físico. Pero antes de que estos dos principios se conviertan en costumbre, tienes que pasar por una etapa de desintoxicación. Tu cuerpo tiene que purificarse del exceso de grasa y recuperar la fortaleza cardiopulmonar y muscular.

En ese momento entra en escena la cura de adelgazamiento, el proceso por el que vas a devolver a tu organismo la salud que había perdido. Cuando hablamos de adelgazar, siempre pensamos en el régimen por el que cambiamos nuestro plan alimenticio para mejorar la calidad de nuestra ingesta y contribuir a la pérdida de peso. Pero también tenemos que incluir el programa deportivo.

El ejercicio físico contribuye de forma significativa a que el peso se pierda con más rapidez, algo que además de proporcionar beneficios físicos, nos otorga un bienestar psicológico que ayuda a continuar con el cambio. Ya no solo es que el deporte sirva para incrementar la pérdida de calorías (y por tanto, el recurso del organismo a los depósitos de grasa), sino que también mejora el funcionamiento de nuestro metabolismo, estropeado por el exceso de ingestión de nutrientes que favorecen la acumulación de grasa. Mediante la actividad física, especialmente de carácter aeróbico (caminar, correr, nadar, andar en bicicleta) en la primera etapa, aceleramos la capacidad del cuerpo para consumir energía.

Por ello, es fundamental que cuando acudas al especialista para comenzar tu tratamiento contra la obesidad, te proporcione una dieta y un plan de entrenamiento. Con ambas medidas lograrás una pérdida de peso sostenida y, de forma simultánea, la retonificación de tu cuerpo. En mis terapias no soy muy partidario de manejar el concepto de calorías, pero con respecto al ejercicio físico, hablar de calorías ayuda a comprender mejor el alcance de este apartado.

Por ejemplo, si caminas a paso rápido durante una hora todos los días, consumirás en torno a 3.000 calorías en una semana, lo que significará casi medio kilo de peso semanal añadido a la pérdida que se produzca por la mejora en la alimentación. Si estás en condiciones de practicar otros ejercicios más severos, la contribución a la reducción de peso será mayor. No obstante, sí debo advertirte que en el caso de que te propongas deportes que requieran mayor esfuerzo, tanto la elección como la intensidad han de estar condicionadas por lo que pesas, tu estado físico y tu edad, sobre todo a partir de los cuarenta años. Se trata de un proceso gradual en el que se incrementa la exigencia de la actividad física en la medida en que te vayas recuperando.

Por otro lado, es importante el tiempo continuado que dediquemos al ejercicio. Desde luego que es mejor caminar quince minutos que quedarse en el sofá, pero en términos generales, toda actividad aeróbica tiene que realizarse un mínimo de 30-45 minutos. Es necesario reducir la intensidad hasta un ritmo cardíaco y respiratorio que te permita realizar el trabajo sin agobio (no más del 60-70 por ciento de capacidad del corazón) y que motive al organismo a utilizar la energía de los depósitos de grasa. En este aspecto, la duración del esfuerzo es clave, porque llega un momento en que el cuerpo se ve obligado a recurrir a la masa adiposa para obtener energía.

A continuación te indico algunos datos de referencia sobre el consumo de calorías mediante ejercicios de carácter aeróbico. Tómalos como una orientación que te anime a dar importancia al deporte en tu tarea de revitalización.

Actividad

45 minutos

60 minutos

Caminar rápido
279 cal. 412 cal.
Ciclismo
531 cal. 708 cal.
Natación
371 cal. 497 cal.
Aerobic 513 cal. 684 cal.
Correr 548 cal. 741 cal.
Deportes   de equipo 432 cal. 564 cal.
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