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El peligro de las dietas milagro

pomelos

El fin de semana pasado ya salió por fin el sol. Aunque no ha terminado de instalarse entre nosotros, nos apunta la llegada del buen tiempo y, como ocurre siempre, nos urge a preparar el cuerpo para el calor y la temida ‘caída del abrigo’. Los endocrinos y dietistas han empezado a trabajar a toda máquina y reciben a miles de personas deseosas de ponerse a punto en un par de meses. Los especialistas pensamos que como el dicho, “más vale tarde que nunca”, aunque tratamos de frenar la ansiedad de nuestros nuevos pacientes con un enfoque que va más allá del verano de turno, que cambie su relación con el cuerpo y la comida a largo plazo. No siempre lo conseguimos, pero nuestro trabajo es intentarlo e intentarlo e intentarlo.

Lo malo llega con otros tantos miles de individuos que en vez de acudir a la consulta toman el peligroso camino de la última dieta  prodigiosa y fulminante que les hará perder “diez kilos en diez días”, “lograr una figura de modelo en dos semanas” o “adelgazar para siempre comiendo todo lo que quiera”. Cada año surgen nuevas propuestas que se propagan como la pólvora precisamente entre quienes más necesidad tienen de recibir asistencia médica para transformar en serio su estilo de vida y mejorar su salud. Se trata de las personas obesas o con sobrepeso crónico, ávidas consumidoras de las dietas de moda y víctimas permanentes de su fracaso.

Las llamadas dietas milagro tienen poco de milagrosas y mucho de catastróficas. Con ellas raramente consigues lo que prometen y en pocas semanas te devuelven a la situación de partida o incluso a un estado físico peor. Producen una pérdida de peso artificial, que no se basa en la disminución de la grasa corporal y en el mantenimiento del tono y volumen muscular, sino en la disminución de masa líquida que regresa al poco tiempo de terminar con el régimen. Pero si esto fuera poco, lo verdaderamente nocivo de estas propuestas desafortunadas es que pueden causar daños graves en órganos esenciales de nuestro cuerpo como el hígado, el páncreas, los riñones o el sistema cardiovascular. Y sin entrar en las consecuencias psicólogicas funestas que tienen para individuos en los que aumenta la frustración por no ser capaces de superar la cordura.

Si crees que te sobran dos o tres kilos, o hasta cinco, porque tienes pronto una boda y quieres lucir el vestido o el traje del año pasado, no te hace falta ninguna dieta milagro. Es suficiente con que apliques un poco de inteligencia nutricional para que en pocas semanas pierdas ese peso sin enterarte. Pero si padeces de sobrepeso u obesidad, vete al especialista. Somos los únicos que podemos ayudarte con garantías a superar tu enfermedad. Por mi parte, estaré encantado de ayudarte y lograr contigo una pronta y permanente recuperación.

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